A Europa se le ha terminado el tiempo si Rusia decide cerrar totalmente el suministro de gas. Según cálculos del think tank Brueguel, el conjunto de la Unión Europea deberá ajustar la de demanda de gas en un 15% durante los próximos diez meses para compensar esta situación y no agotar las reservas. «La sustitución del gas ruso por GNL ha llegado en gran medida a su límite», comentan los expertos en energía Georg Zachman y Ben McWilliams de la institución, y recomiendan que los esfuerzos de coordinación de los países europeos se centren en minimizar el impacto de lo que supone adecuar la demanda a las existencias de gas disponibles.