En España los trabajadores que hayan cotizado al menos 360 días tienen derecho a recibir una prestación contributiva por desempleo si les despiden o terminan un contrato temporal, entre otro supuestos. No podrán beneficiarse del paro los que se hayan ido voluntariamente, ni en el momento de marcharse ni en un futuro, si no cumplen con los requisitos establecidos por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).