Por norma general, la incapacidad temporal se concede a los empleados que sufren una enfermedad o accidente que les impide trabajar durante un periodo de tiempo indeterminado, sin llegar a ser inhabilitante. Mientras estén de baja tienen derecho a cobrar una prestación, que abonará la Seguridad Social a partir del día 16 en casos de enfermedad común y accidente no laboral. En el resto de casos, el pago lo asume la empresa.