El riesgo de una nueva crisis en Reino Unido no es inminente, pero no puede descartarse ante el endurecimiento de la política monetaria que el Banco de Inglaterra (BoE) está llevando a cabo, cuyo final no está claro. El banco central británico ha elevado los tipos de interés en 440 puntos básicos desde finales de 2021 con el objetivo de controlar una inflación que, aun a día de hoy, sobrepasa con creces su objetivo. Es por ello que el riesgo de recesión económica no incomoda al Gobierno. «Al final el único camino hacia el crecimiento sostenible es bajar la inflación», ha argumentado el máximo responsable de las Finanzas británicas.