La tensión entre Europa y Estados Unidos ha entrado en una nueva fase, mientras el acuerdo comercial entre los dos bloques no termina de cerrarse. La última amenaza arancelaria de Donald Trump contra los automóviles europeos, sus choques con Friedrich Merz por la guerra contra Irán y la decisión del Pentágono de retirar miles de soldados estadounidenses de territorio alemán han acelerado en Alemania una reflexión incómoda. Europa necesita saber dónde puede presionar a Washington si la Casa Blanca vuelve a convertir el comercio, la seguridad o la energía en armas de negociación. Y la respuesta la ha encontrado en la potasa, un elemento clave para la producción de fertilizante agrícola, de la que el sector agrícola estadounidense es altamente dependiente. Pero Berlín tiene más puntos débiles por si Trump eleva la tensión.