El primer paso es admitirlo. El año se acaba y ya todo el mundo en Alemania, incluso sus gobernantes, parecen asumir que este año va a ser pésimo, en lo que a economía se refiere, y que el primer semestre de 2026 no va a ser mucho mejor. La economía más grande de Europa lleva estancada un lustro y tocará fondo a comienzos de este año que entra, o eso dicen.