Un día después de la publicación del informe sobre las fiestas celebradas en Downing Street durante el confinamiento, el primer ministro británico, Boris Johnson, ha decidido pasar página con una lluvia de anuncios fiscales para enfrentar el aumento disparado de los precios de la electricidad. Y los anuncios implican copiar las propuestas de la oposición laborista, empezando por un impuesto a los beneficios caídos del cielo de las energéticas, que pueden canjear por un aumento de las inversiones en extracción de petróleo y gas.