Hungría sigue teniendo tareas pendientes para garantizar el Estado de derecho y, especialmente, la independencia del poder judicial. Tras el fin del periodo de evaluación y de gracia concedido por Bruselas al Gobierno de Viktor Orbán, la Comisión Europea ha convenido este miércoles retrasar el desembolso de financiación adicional mientras no cumpla con las reformas necesarias en el sector judicial. También para luchar contra el fraude y la corrupción.