El sorprendente ‘calentamiento’ del empleo en las grandes economías de la zona euro, pese a una evolución económica tocada por la inflación y las incertidumbres que genera la guerra en Ucrania, tiene una excepción muy clara: España, el país que combina la mayor tasa de paro de la Unión Europea con la menor proporción de vacantes de la zona euro. Esto nos convierte en el mercado laboral más frío del viejo Continente.