El mensaje está claro: es necesario sanear las cuentas públicas de los países más endeudados. El miedo a otra crisis de la deuda crece a pesar del movimiento del Banco Central Europeo (BCE) para frenar el incremento del coste de financiación de los países más endeudados. Por eso, en la reunión de los ministros de Finanzas de la zona euro este jueves, el mensaje se ha repetido varias veces. Por un lado, el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, ha reconocido que en un momento de «aguas turbulentas» es necesaria una «política fiscal prudente especialmente en los países con mucha deuda». Por el otro, los halcones del norte han endurecido el tono: «Poned vuestras cuentas en orden», ha sentenciado el titular de Finanzas austríaco, Magnus Brunner.