La política comercial estadounidense vuelve a poner en vilo a la Unión Europea. La Administración de Donald Trump ha avisado de que impondrá aranceles del 10% a las importaciones de bienes producidos a través de trabajo forzoso. Una nueva amenaza arancelaria que se dirige a sesenta países y que también incluye al bloque comunitario. Bruselas no ha tardado en reaccionar. La Comisión Europea ha replicado que considera injustificado el último anuncio de Washington.