Los esfuerzos de China de los últimos años por revitalizar la natalidad no están surtiendo efecto y la presión sobre la segunda economía más grande del mundo para impulsar la productividad y evitar un declive a largo plazo se agudiza. La tasa de nacimientos cayó en 2025 a su nivel más bajo desde la fundación de la República Popular en 1949, con 5,6 bebés por cada mil habitantes, y la población se ha reducido en 3,39 millones, hasta los 1.404 millones, en la que es la cuarta contracción consecutiva y las más pronunciada desde la era de Mao Zedong.