Con la guerra de Irán y su consecuente shock energético amenazando las perspectivas de la economía global, numerosos análisis han destacado la relativa buena posición de China para capear el temporal. Desde sus vastas reservas energéticas hasta su omnipresencia en las cadenas de suministro, se han destacado una serie de factores positivos de la segunda economía del planeta en medio de la incertidumbre mundial. Si la fortaleza comercial del gigante asiático se ha visto reafirmada de nuevo con su resiliencia en las exportaciones durante un marzo ya plenamente marcado por la guerra, los datos de contabilidad nacional del primer trimestre confirman, por el momento, el relato.