El presidente del Banco Central de Uruguay se ha fijado un reto que resulta sorprendente por ir a contracorriente de sus vecinos: convencer a los ciudadanos de uno de los países más dolarizados de América Latina de que su apego por la moneda estadounidense perjudica tanto a la economía como a sus bolsillos. En su opinión, el uso de esta moneda es una vieja costumbre adquirida en tiempos de inestabilidad económica, pero, en su opinión, ya es hora de crecer y entrar en el mundo adulto: «Dejemos el chupete de una vez por todas».