Hace unas décadas pocos creían que la tasa de fertilidad de un país pudiera caer por debajo de uno, es decir, que los hijos esperados por cada mujer en edad fértil fueran menos de uno. Esto sucede cuando un número importante de personas que nunca llegan a tener descendencia. Pues bien, Corea del Sur rompió esa ‘resistencia’, vivió el cruce de la muerte demográfico (cuando los fallecimientos superan a los nacimientos) y ahora va más allá y marca otro récord a la baja de fertilidad.