La brecha insalvable entre los estadounidenses ha llegado a algo tan «racional» como el bolsillo. Los ciudadanos del país más rico del mundo tienen una opinión muy distinta de cómo va la economía en función de quien gobierna. Esta tendencia demoscópica no es nueva, pero en EEUU se ha acrecentado a niveles históricos en los últimos años. Mientras que una inmensa mayoría de republicanos apoyan a pies juntillas la doctrina económica de Donald Trump, los demócratas muestran un rechazo absoluto, según muestran las encuestas del Pew Research, uno de los centros de investigación social más reputados del planeta.