El año 2022 estuvo marcado por la elevada inflación y la contundente respuesta de los bancos centrales al auge de los precios. La situación era evidente y no había otra opción posible: la inflación se estaba descontrolando y los bancos centrales tenía que subir los tipos de interés con contundencia. No obstante, entonces ya se comenzó a avisar de que la parte compleja llegaría cuando los tipos de interés se acercarán a la zona neutral, en ese momento el BCE o la Fed debería decidir si hay que seguir hacia delante, parar o retroceder. Ese momento ha llegado y está rodeado de una elevada incertidumbre que eleva las probabilidades de cometer un error, prácticamente, hagan lo que hagan los bancos centrales.