El absentismo crece sin freno desde la pandemia y se sitúa actualmente en el 7%. Un porcentaje que escala hasta rozar el 11% en el caso de las grandes cadenas de distribución alimentaria, y que convierte las ausencias al trabajo en la primera causa de preocupación para casi el 40% de las empresas. Un temor lógico ya que el absentismo supone un misil en la línea de flotación de la competitividad de los negocios, lo que también frena las inversiones, según la patronal Aecoc. Pese a ello, las medidas para frenar esta práctica brillan por su ausencia. De hecho, iniciativas en la buena dirección, como las altas progresivas o la gestión compartida con las mutuas de las dolencias más frecuentes, siguen en punto muerto. Sin este tipo de barreras, las ausencias seguirán creciendo sin freno.