El impulso que ha recibido la modalidad de fijos discontinuos tras la reforma laboral ha encendido las alarmas de algunos expertos como un posible nuevo foco de precariedad en el mercado laboral. Esta modalidad contractual se ha disparado en el último año, a costa de reducir los temporales, pero plantea lagunas de regulación al no proteger al trabajador en períodos de inactividad. Crece la necesidad de crear nuevas indemnizaciones para los empleados y a un régimen de sanciones para las empresas que abusen de los fijos discontinuos.