Las medidas de regreso hacia un cierto proteccionismo comercial son una constante en los últimos años. Ya desde la crisis financiera de 2008, algunos analistas han alertado de un retroceso en la globalización económica, con ejemplos como la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China que se desató durante la presidencia de Donald Trump. La aparición de la pandemia de coronavirus a inicios de 2020 exacerbó los miedos de los estados a la escasez de recursos propios para sostener industrias claves, redoblando esfuerzos para lograr una cierta autonomía y forjando alianzas internacionales en sectores como las tierras raras. Pero la fragmentación del comercio mundial puede suponer un perjuicio global, tal y como advierte el Fondo Monetario Internacional.