Cuando una persona llega a la edad de jubilación (actualmente es de 65 años o de 66 años y cuatro meses, según la cotización) el sistema de la Seguridad Social le garantiza el cobro de una pensión de jubilación que, desde el momento en el que se jubile, será su principal fuente de ingresos. Esto significa que, al llegar a esa edad, un trabajador puede dejar de trabajador y convertirse en pensionista.