A veces sucede y, si no lo ha sufrido en sus propias carnes, el ciudadano conocerá, con bastante probabilidad, a alguien que sí le haya pasado: que, al revisar los movimientos de su tarjeta, aparezca de repente un cargo que no ha tenido lugar. Se trata de una situación muy delicada, ya que hay que reclamar ese cargo y constatar, a su vez, que nuestro dinero está a salvo.