Cuando una persona tiene una cuenta bancaria a su nombre lo habitual es que esté al tanto de toda la información que la rodea: el saldo disponible, los movimientos y domiciliaciones, los posibles gastos y comisiones…pero en algunos casos, y con indiferencia de la causa, estas cuentas pueden quedar abandonadas por la ausencia de movimientos con ellas. Algo que, sin embargo, no queda sin consecuencias.