La tarjeta de crédito se ha convertido en uno de los objetos que más usamos los ciudadanos. Aunque el dinero en efectivo sigue siendo el método de pago dominante, cada vez es más frecuente la utilización de métodos sin contacto y en ese campo la tarjeta es la absoluta reina: pagamos con ella todo tipo de bienes y servicios, desde una barra de pan o la compra de una semana hasta un electrodoméstico, por ejemplo.