Que la inflación ha supuesto un hachazo a los bolsillos no es un secreto, otra cosa es descubrir la profundidad de la herida. Si se mide el impacto de la subida de los precios sobre la renta media neta se descubre que el aumento de la misma anotado desde 2008 quedó eclipsado por el encarecimiento de la vida y en todas las franjas de edad se registra una pérdida de poder adquisitivo, menos entre los jubilados.