Aunque el consumidor ya siente el azote del shock energético derivado de la guerra en Irán, lo cierto es que el gran mazazo de momento se ha circunscrito, en esencia, a la gasolina. No obstante, según se acumulan las semanas de guerra y de bloqueo del estrecho de Ormuz, la gran pregunta es cómo se desenvolverá ese consumidor en un pasadizo cada vez más estrecho. La mayoría de analistas hace unas previsiones a futuro sobre una base frágil: la duración de una guerra que nadie sabe cuándo va a acabar. Sin embargo, con prácticamente dos meses de conflicto casi a las espaldas, ya hay datos sólidos que permiten ir revelando la fotografía. Con las cifras de ventas minoristas en economías desarrolladas como EEUU o Reino Unido en la mano, un destacado analista económico advierte de un importante riesgo: el consumidor está en ‘modo coyote’ y, como todos sabemos, la persecución del correcaminos entraña el importante riesgo de caer al vacío.