España afronta unos años clave para enderezar su hoja de ruta en términos fiscales, con la vigilancia de la Comisión Europea sobrevolando de cerca. Con las reglas fiscales aun por afinar, lo que ya tiene en cuenta el Gobierno es que tiene que apretarse el cinturón tras unos ejercicios en los que Bruselas ha sido más permisiva en el control de la deuda y el déficit.