El desembolso anual ligado al Ingreso Mínimo Vital (IMV) crece a ritmos superiores al 12%, lo que elevó su volumen de recursos liberados el año pasado a casi 5.800 millones. Esta ayuda mantiene una constante senda ascendente en cuyo trazado es decisivo su incremento de beneficiarios, en parte propiaciado por una laxitud de controles en su diseño, señalada por diferentes expertos.