La palabra «diluvio» me entristece en lo más hondo, pero no quiero remover el «fango», sólo comentar un doloroso pasado que nos condicionará el futuro y que ha demostrado desgraciadamente que los españoles no merecemos los políticos que tenemos, esforzados en priorizar y mantener su puesto, por ende su salario, pese a quien pese y duela a quien duela, ciudadanía incluida. Su soberanía justifica sus medios, el Estado (el poder) soy yo, piensan. Leer