En los últimos años estamos asistiendo a un éxodo masivo de personalidades de redes sociales y creadores de contenido que se mudan a Andorra por motivos fiscales. Conocido como «el paraíso de los influencers», en el país vecino el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) en salarios de más de 40.000 euros anuales no supera el 10%, tributo que en España puede alcanzar hasta el 53%, una diferencia de más de 40 puntos porcentuales que empuja a muchos a trasladar su residencia.