La intensa creación de empleo tras la pandemia ha pasado de ser una señal de la fortaleza y resiliencia de las economías del euro frente a las dificultades, a ser considerada un problema para el Banco Central Europeo, que entiende que el ‘tensionamiento’ del mercado de trabajo es uno de los factores que más influye en la persistencia de la inflación. Y los datos avalan sus temores: tras ocho subidas consecutivas de tipos, el deseado ‘enfriamiento’ no llega. De hecho, economías clave del euro como Alemania y Países Bajos aún registran más puestos sin cubrir que parados.