La marcha del ministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán, a principios de mes, ha sido el pistoletazo de salida para un agravamiento de la crisis que vive el país sudamericano. Con la inflación en el 64% interanual y acelerándose hasta poder alcanzar un 90% a finales de año, según las proyecciones de Goldman Sachs, la nueva ministra económica, Silvina Batakis, se reunió en la noche del lunes con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. La receta del Fondo fue muy clara: mantener las reformas acordadas por ambas partes el año pasado y frenar la impresión de dinero.