Sin los ingresos extraordinarios del petróleo y el gas logrados durante 2022, Moscú está teniendo serios problemas para financiar la guerra. El Gobierno de Vladimir Putin ya ha gastado todo lo que tenía presupuestado para este año y eso que solo han transcurrido cuatro meses contables para las finanzas de rusas. El gasto ‘secreto’ para costear la guerra sigue aumentando, mientras que los ingresos caen con fuerza.