La seguridad social tiene un serio problema en una potencia mundial caracterizada precisamente por una importante presencia del Estado en casi cualquier aspecto de la economía. Aunque con muchas reformas de mercado en el último medio siglo, desde 1949 la República Popular de China es una economía comunista en tanto que solo ha gobernado el país el Partido Comunista de China. Dentro de este orden económico -el de la planificación central- y la relevancia que otorga este dogma a lo público, puede llegar a sorprender el tamaño de la economía informal en el país y una de sus consecuencias más directas: el agujero en las cotizaciones a la seguridad social. Tan preocupante ha llegado a ser la brecha que Pekín ha empezado a tomar medidas.