La guerra en Oriente Medio, iniciada tras los ataques del pasado 28 de febrero por parte de Estados Unidos y Donald Trump a Irán, ha atraído la atención por los efectos económicos que ha generado, aparte, por supuesto, de las tragedias sociales que conlleva una guerra. A nivel geopolítico, el conflicto puede cambiar el mapa de toda la región. No obstante, al igual que la semana pasada se hablaba en este medio de cómo Irán había construido un intrincado sistema de tráfico de petróleo, el otro socio regional del régimen de Teherán, Hezbolá, a través de sus operaciones en el Líbano, posee un enorme imperio comercial que le permite sustentar económicamente el frente que mantiene contra Israel.