El conflicto en Irán cumple este sábado su primer mes rodeado de múltiples incertidumbres, pero con capacidad aún de alimentar la esperanza de que la nueva guerra en Oriente Próximo sea corta, y pueda quizá terminar a principios del mes próximo. Ahora bien, incluso en el mejor de los escenarios, los expertos avisan de que ya se ha desencadenado un daño colateral económico de difícil solución. Se trata, especialmente en el caso de Europa, de una inflación que se enquistará en niveles elevados durante meses, especialmente en tres ámbitos: energía, transporte sobre todo los viajes por avión, y la agricultura y ganadería a través del encarecimiento de los fertilizantes.