El endeudamiento de los países africanos se vio duramente afectado por la pandemia y sus consecuencias económicas. La primera nación que dejó de pagar su deuda en 2020 fue Zambia debido al volumen de préstamos que tenían, que se vieron afectados por los elevados tipos de interés. Esto provocó que el Gobierno zambiano, dirigido por el primer ministro, Hakainde Hichilema, se viese muy limitado para llevar a cabo proyectos públicos.