El debate sobre el impacto de la reforma laboral se ha centrado más en la calidad del nuevo empleo indefinido creado que en la de los puestos eventuales que se siguen creando. Ello a pesar de que el 57,7% de los contratos firmados en junio son temporales. Un 35,7% de ellos duraron menos de siete días, casi cinco puntos más que en 2019, a pesar de que la norma incluyó medidas específicamente dirigidas a penalizar estas contrataciones de muy corta duración.