La economía de España parece estar capeando el temporal, al menos en el corto plazo, algo mejor de lo esperado. El PIB ha crecido más de lo previsto en el tercer trimestre, con un avance del 0,3% intertrimestral (el consenso era de un 0,2%) y del 1,8% interanual (se esperaba un 1,6%). Este avance de la economía está impulsado por la fuerza del consumo de los hogares (que se mantiene sólido ante el buen momento que vive el mercado laboral), que ha mantenido una expansión intertrimestral del 1,4%. Sin embargo, los primeros nubarrones ya se atisban en el horizonte: la inversión y el sector exterior muestran claros signos de agotamiento.