Mago con dos caras. A la vez presidente y jefe de la oposición. Confirma la existencia de dos Españas, la que el dice que representa y la retrógrada reaccionaria secuestrada por la extrema derecha. No quiere ser el presidente de todos. Sólo de su coalición. El resto hay que arrinconarlo, aunque gobierne en gran parte de las autonomías y ayuntamientos.