Los trabajadores sénior que se quedan en paro a una edad avanzada lo tienen especialmente difícil a la hora de reincorporarse al mercado laboral, ya que muchas empresas prefieren contratar talento joven para renovar la plantilla, obviando la experiencia de este colectivo. De hecho, muchos agotan la prestación contributiva por desempleo antes de jubilarse, quedándose sin ingresos.