Los españoles trabajaron en 2025 una media de 679,4 millones de horas a la semana, la cifra más alta desde 2008. Aunque hay que tener en cuenta que, entre medias, la ocupación ha crecido en cerca de dos millones de personas y ha alcanzado un récord de 22 millones, con lo que la media por trabajador ha caído de 33,2 a 30,5 horas efectivas semanales, su peor dato de la serie si descontamos 2020. Esta evolución abre importantes incógnitas sobre la productividad laboral y el crecimiento potencial de la economía española, en el que el absentismo (ocupados que no trabajan) parece jugar un papel más destacado que los cambios en la forma de planificar el tiempo de trabajo.