Enrique Lacalle lleva dos años como presidente del Círculo Ecuestre, el sanctasanctórum de la burguesía barcelona. En este tiempo, el empresario y expolítico ha capitaneado el saneamiento económico del club, amén de agrandar su influencia social. En esta entrevista, Lacalle reitera su amor por la capital catalana »si Barcelona tuviera buenos políticos, sería imbatible», pero también habla de la otra ciudad: «Probablemente algún día tengamos una sede en Madrid».