El oro se ha convertido en el activo de moda en los dos últimos años. La fuerte apreciación del metal precioso ha llevado a que el precio de la onza alcance los 5.550 dólares, niveles jamás vistos en la historia. Este boom del oro permite hoy realizar algunos análisis un tanto ‘oportunistas’ y ‘ventajistas’ pero que dejan entrever o, al menos, ponen en cuestión, la gestión política del patrimonio del Estado. España, pese a ser la cuarta economía de la zona euro, posee unas reservas de oro muy pequeñas, superadas por las de países como Portugal o Polonia. El Banco de España, bajo la decisión del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, con Pedro Solbes como ministro de Economía, decidió vender gran parte del oro de España en un momento que el que las finanzas públicas del país presentaban superávit fiscal y no parecían necesitar de ingresos extraordinarios. La decisión fue controvertida en su momento, pero con el paso de los años se ha podido ver cómo esa controversia se ha convertido casi en un error financiero. Hoy, el oro que se vendió en aquella época serviría, por ejemplo, para multiplicar por 15 la inversión anual en vivienda pública o pagar el gasto en Defensa de todo un año. Hay decisiones que ‘envejecen’ muy mal y esta es una de ellas.