La mejoría del mercado laboral durante los últimos años no ha corregido el gran diferencial de España con el resto de las grandes economías europeas: el desempleo. El 23% de los parados de la zona euro son españoles, pese a que apenas aporta el 13% de los ocupados. Unos datos que contradicen la idea de que el crecimiento de nuestro país está «tirando» del empleo en Europa y plantean que el problema es más bien el opuesto.