Cerca de 1,2 millones de personas perciben actualmente el Ingreso Mínimo Vital, la renta garantizada que el Gobierno aprobó a mediados de 2020 y que, tras dos años de vida, sigue perfeccionándose para que en el futuro aumente su impacto al doble de beneficiarios. Al darse a personas de bajos recursos, especialmente vulnerables, el cobro del IMV tiene alguna que otra ventaja extra.