En menos de dos años la banca española ha endurecido enormemente las condiciones de sus cuentas corrientes para compensar la escasa rentabilidad que obtienen con la comercialización de hipotecas.
En menos de dos años la banca española ha endurecido enormemente las condiciones de sus cuentas corrientes para compensar la escasa rentabilidad que obtienen con la comercialización de hipotecas.