El cobro del Ingreso Mínimo Vital es indefinido hasta que su beneficiario logra ingresos por encima de la renta garantizada que se abona con esta prestación. Esto, sin embargo, no supone un cheque en blanco para las personas que lo cobran, ya que están obligadas a cumplir ciertos requisitos o a ostentar un cierto estátus para mantener ese cobro.