Europa se está arriesgando y mucho con sus prohibiciones y embargos sobre las materias primas rusas. El último ha sido sobre el carbón ruso. Aunque parece que Bruselas va despacio, lo cierto es que estas decisiones podrían estar metiendo al Viejo Continente en una ratonera energética ante la dificultad para encontrar alternativas a los bienes que provenían de Rusia. Pero la presión sobre Bruselas es muy grande. Tal y como recordaba un tertuliano en un programa de Bloomberg TV esta semana, «¿qué importa el daño a la economía cuando se ven las atrocidades que se están cometiendo en Ucrania? Hay que hacer todo lo que sea por detener esa guerra», espetaba el experto.