Giorgia Meloni, la líder de ultraderecha favorita para ganar las elecciones generales italianas del próximo domingo y presidir el nuevo Gobierno, tendrá que enfrentarse a un escenario económico muy difícil: la crisis energética, inflación y el peligro que los cambios en la política monetaria suponen para una deuda pública que supera los 2,7 billones de euros, el 150% del PIB transalpino.